Tres veces al año camina de Lisboa a Fátima (128 kilómetros) para cumplir las promesas de otras personas. «No doy garantía ninguna; es una mera relación de fe. Me telefonean, hablamos y, si creen en mí, me hacen la transferencia bancaria y comienza la relación»
La oferta que ofrece es la siguiente: «Si hizo una promesa y no puede cumplirla, Carlos Gil caminará por usted a Fátima. Peregrinación, 2.500 euros; oración del rosario, 250 euros; ofrenda de una vela, 25 euros».
Gil camina sin cámara de fotos y con el celular desconectado. Sigue senderos alejados de las carreteras. En Internet se encuentran docenas de ofertas a precios más económicos que las de Gil. «No voy a entrar en guerra de precios ni de garantías». No promete, como las nuevas ofertas, seguimientos online con GPS o Google Maps para garantizar el cumplimiento de la peregrinación. «No doy garantía ninguna; es una mera relación de fe. Me telefonean, hablamos y, si creen en mí, me hacen la transferencia bancaria y comienza la relación. Les mando un recibo y yo lo declaro a Hacienda, no hay nada oscuro».
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