El Rolls-Royce Sweptail además de único puede ser considerado el más caro del mundo. Su precio no ha sido reconocido de forma oficial, pero las especulaciones sugieren que costó diez millones de libras (cerca de trece millones de dólares).
La firma de lujo británica negó el monto, aunque admitió que su valor fue «sustancialmente caro». Torsten Müller-Ötvös, adujo que «podrías decir con probabilidad que es el coche más caro en años jamás construido». La cifra astronómica, grosera y absurda obedece a una condición de exclusividad superadora. La compañía trabajó en este proyecto durante cuatro años, por encargo de un cliente que se inspiró en el prototipo 103EX, una visión de futuro de Rolls-Royce que instauraba la personalización de cada vehículo: una customización a imagen y semejanza de su propietario.
Su nuevo dueño es un inversor anónimo, pero reconocido «conocedor y un coleccionista de artículos únicos, incluyendo superyates y aviones privados», tal como informó el fabricante en el Concorso d’Eleganza Villa d’Este, donde fue exhibida esta obra cúspide de la industria automotriz.