Según estudios marcan que, el celular se revisa entre 80 y 110 veces por día. Esas pequeñas dosis de información generan descargas de dopamina que funcionan como el encendido de un cigarrillo para un fumador. De allí que el usuario vuelva obstinado a la pantalla de su smartphone.
Paula Tripicchio, integrante del Departamento Infanto Juvenil de INECO, explicó: «Tanto en niños como en adultos, está comprobado que cuando uno escucha la notificación del celular se activan áreas del cerebro relativas a la ansiedad y se siente la necesidad de leer en ese mismo momento el mensaje. Funciona en cierto punto como una adicción».
Se presentó un estudio sobre la multitarea online en el trabajo. El informe reveló que cuando una persona trabaja frente a una pantalla cambia de pantalla -y de foco de atención- cada 47 segundos.
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