Con la llegada del invierno también llegan las bajas temperaturas, y las mismas puede dañar nuestra piel, sobre todo nuestro rostro y las manos que están directa y permanentemente expuestas al frio, el viento y en algunos casos la nieve.
Las pieles sensibles son las más afectadas en esta época del año, debido a los cambios de temperaturas que sufrimos cuando pasamos del exterior a un lugar cerrado. En estos casos, se sugiere tener a mano agua termal, o algún gel descongestivo que equilibre la temperatura de la piel.
En los casos de pieles secas, las mismas suelen deshidratarse con facilidad por la acción del frio y el viento, por lo que se aconseja contar con cremas untuosas, para generar una capa protectora y así mantener la barrera hidrolipídica que posee la piel en forma natural.
Las pieles grasas también necesitan su cuidado con productos no comedogénicos que puedan llegar a tapar los poros y provocar mayor oleosidad.
No debemos olvidarnos del uso de protector solar, ya que las radiaciones UV llegan a nuestra piel aun en días nublados. En la actualidad contamos con cremas hidratantes de día que poseen protección entre 20 y 25 que es suficiente en esta época del año.
Las manos y las orejas también se encuentran expuestas al frío del invierno y pueden sufrir de lesiones como los sabañones (perniosis o eritema perneo). Se caracterizan por presentar enrojecimiento y tumefacción así como también causar picazón y dolor. Las lesiones se identifican fácilmente, porque son de color rojo azulado, desaparecen al presionarlas y se presentan frías al tacto.
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