El futurólogo William Higham, autor del libro «The Next Big Thing», aseguró que dispositivos que permitan hablar con el mejor amigo del hombre podrían aparecer en el mercado en menos de 10 años de distancia; sin dudas un salto impensado de la tecnología y de la mano de lo que se conoce como inteligencia artificial.
Este especialista estudió por más de 30 años el comportamiento de los «perros de las praderas», que en realidad no se trata de perros sino de roedores norteamericanos. Sin embargo, Higham confirma la posibilidad de que los dispositivos puedan relacionarse con el sistema de lenguaje canino.
Ya existen en el mercado algunas promesas de traductores de mascotas. Investigadores idearon un auricular que, a través de lectores de encefalogramas, es capaz de descifrar la actividad cerebral que convierte los pensamientos en palabras. Sin embargo, esta decodificación refleja más un estado mental que un pensamiento.
Dispositivos destinados a perros de asistencia para personas con discapacidad también se encuentran a disposición, pero aún lejos están de reflejar una conducta lingüística canina. El perro con solo presionar ciertos botones de un chaleco adherido a su lomo puede advertir problemas y/o alarmas necesarias para el bienestar de los pacientes.
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