En primavera no todo es color de rosa, al menos para los alérgicos al polen. El florecer de árboles y plantas es para ellos un verdadero problema caracterizado por molestos síntomas que se presentan sobre todo cuando están al aire libre y que impactan en la calidad de vida. Un buen diagnóstico, tratamiento y la toma de medidas preventivas ayudan a controlarlos.
La polinosis es una enfermedad alérgica que se presenta principalmente durante la primavera y verano cuando los granos de polen, que son capaces de sensibilizar a los individuos predispuestos, se hallan en la atmósfera, explican desde la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC).
Dado que la mayoría de los síntomas se presentan cuando la persona está al aire libre, desde la institución aconsejan:
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Durante los días soleados y secos, no realizar actividad física en las primeras horas de la mañana y a la tardecita, ya que en esos momentos es cuando se produce la mayor carga de pólenes en el aire.
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Utilizar anteojos para evitar el contacto de los pólenes con las mucosas.
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Utilizar su medicación controladora diariamente (en algunas ocasiones se deberá aumentar la dosis).
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No ventilar la casa en los horarios de mayor carga polínica (primeras horas de la mañana y la tardecita).
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Los días húmedos o lluviosos los pólenes se sedimentan por lo cual la carga polínica del aire disminuye.
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Evitar cortar el césped o acostarse sobre él si se es alérgico a gramíneas y compuestas (pastos cereales yuyos y malezas).
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No secar la ropa al exterior durante la época de polinización, el polen puede quedar atrapado en la tela.
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Utilizar aire acondicionado con filtros.
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