«No sólo no hubiéramos sido nada sin ustedes sino sin toda la gente que estuvo a nuestro alrededor desde el comienzo. Algunos siguen hasta hoy. Gracias… totales». Esas palabras pronunciadas por Gustavo Cerati en el epílogo del concierto con el que Soda Stereo cerró su trayectoria -hasta la «burbuja en el tiempo» de 2007- quedaron impregnadas en cada rincón de «La ciudad de la furia».
La emoción del instante le daría paso, horas más tarde, al análisis y a la conclusión: fue un concierto soberbio, que subió la vara a nivel artístico y de producción en lo que respecta a shows nacionales de estadio. En realidad, tanto la magnitud de esa despedida como la gira de 2007 fueron, desde todo punto de vista, internacionales.
Soda Stereo se anticipó al fin de siglo y dejó un vacío en el rock latinoamericano que ninguna otra banda pudo ocupar. Sólo pudieron hacerlo ellos diez años más tarde. Su música no sólo está vigente hoy en día, sino que merece el tratamiento de clásica de punta a punta. Cada una de sus canciones son piezas fundamentales de nuestra música. Desde el día después, desde el sombrío 21 de septiembre de 1997, somos nosotros los que pronunciamos una y otra vez aquellas palabras de Cerati: Soda, «gracias… totales»