Entre 2016 y 2017, 25 clínicas del interior provincial cerraron sus centros de internación. Algunas continuaron como centros ambulatorios. La mayoría, directamente no funciona más.
Esto ha determinado una reducción del 18,5 por ciento. Y respecto a una década atrás, el recorte es del 48 por ciento. Hoy hay sanatorios privados en 62 localidades del interior, cuando dos años atrás estaban en 73. En resumen: 11 ciudades se quedaron sin servicio.
De 3,3 millones de habitantes que tiene la provincia, un millón no tiene cobertura y de los que quedan, 700 mil tienen Apross y 500 mil Pami.
En el sector privado, se entusiasmaban con que el gobierno nacional de Cambiemos pudiera, vía más el Ministerio de Trabajo que el de Salud, animarse a un replanteo general.
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