Casi todos los centros vecinales disponen de autoridades al cierre del 2017

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Un 93.5% de ellos realizaron elecciones y pueden funcionar oficialmente para gestionar las necesidades de los barrios.
Las ganas de recuperar y vivir en barrios cada vez más amigables, es el anhelo de cualquier vecino y más aún, de los dirigentes barriales. Pero la voluntad requiere también trabajo constante y una organización formal para articular con el Estado Municipal.
Con la meta de favorecer los procesos electorales transparentes, desde 2011 se busca generar participación real en los barrios de la ciudad. En ese año, solamente el 38 % de los centros vecinales estaba regularizado y apenas había
30 procesos electorales al año. Además, una gran mayoría terminaba con lista única.
“Estábamos en una situación donde los vecinalistas no tenían fuerza real en los barrios. No representaban a nadie. Era necesario democratizar las entidades y romper con viejas prácticas clientelares”, sintetiza Jaime Juaneda, funcionario de asuntos vecinales.
En 2017, el panorama es muy distinto: el 93.5% de los centros vecinales están regularizados; se dieron 106 procesos electorales y participaron 48.498 vecinos. La proporción de lista única es mucho menor. A mediados de 2016 también se lanzó el Plan de Metas Vecinal, con la idea de sumar planificación a las propuestas barriales. Y por primera se instaló una modalidad de debate entre los candidatos a presidente de las sedes vecinales.
Y para transparentar las elecciones, en septiembre de 2016, la Municipalidad de Córdoba implementó la Boleta Única de Sufragio (BUS). Una medida que brinda igualdad entre las distintas agrupaciones, ya que el municipio provee las boletas y se hace cargo de los gastos de impresión.
En forma complementaria, las actas se suben al portal de Gobierno Abierto Municipal, facilitando el control de los resultados.
Articular y participar
Una vez elegidas las autoridades, se puede gestionar la construcción o mejora de la sede vecinal, la extensión de la red de luminarias o calles asfaltadas, entre muchas otras necesidades locales. Incluso pueden ingresar al Presupuesto Participativo, por el cual los vecinos priorizan las obras y servicios más necesarios de ejecutar.
En 2017 se realizaron más de 40 obras en sedes, junto con el asfaltado de calles, cordón cuneta y colocación de semáforos, por citar algunas acciones. En los barrios, los centros de participación comunal (CPC) ayudaron a la
desconcentración administrativa y el fortalecimiento de una ciudadanía activa.
Un claro ejemplo de ello es el proyecto de Parques Educativos, que desde la idea involucra a los vecinos, en la planificación y en la obra concreta. De esta manera, cada uno de los centros vecinales es considerado un nodo de
trabajo en red entre el estado municipal y sus vecinos dentro de la capital social.

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