Un octogenario, residente en La Banda, se despertó con una mala noticia después de haber pasado una noche de pasión con una jovencita que «apareció» en su casa.
Según consta en la denuncia realizada por R.E.G. -de 80 años- como todos los días se encontraba sólo en su casa, cuando el timbre interrumpió el silencio que reinaba en su morada. Al abrir la puerta, el anciano se «obnubiló» ante el escultural cuerpo de una morocha, vestida muy sugestivamente, quien le ofreció sus servicios de trabajadora sexual.
R.E.G. invitó a la morocha a pasar y una vez dentro comenzaron la «negociación». Una vez arreglados todos los «detalles» la joven mujer cumplió con su trabajo dejando exhausto al anciano quien al parecer se quedó dormido.
Al despertar -varias horas más tarde- advirtió que la trabajadora sexual se había apoderado de bienes que había en su casa, entre ellos un televisor de 32 pulgadas.
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