Hacer actividades que estimulan al cerebro puede reducir el riesgo de desarrollar demencia, pero el asunto es más complejo que empezar con rompecabezas o juegos de computación a los 65 años.
Los estudios plantean que el valor de las actividades cognitivamente estimulantes va acumulándose durante toda la vida. Eso significa que adquirir una buena educación, trabajar en empleos estimulantes para la mente, tener pasatiempos o algún hobby y participar en actividades sociales mentalmente atrayentes sirven para reducir el riesgo de desarrollar demencia.
Los estudios revelan que mientras más años de educación tiene una persona, menor es su riesgo de demencia. Parece que eso se debe a que quienes durante su vida invierten tiempo en aprender tienden a desarrollar redes neuronales y conexiones más fuertes entre las células nerviosas del cerebro. Esas redes están mejor equipadas para afrontar el daño celular que puede ocurrir a consecuencia de trastornos cerebrales capaces de derivar en demencia.
Se ha demostrado que mantener el colesterol y la presión arterial en niveles sanos, evitar la diabetes, no fumar, mantener un peso sano y hacer ejercicio regularmente mejoran la salud cognitiva más adelante en la vida.
La interacción social es un área en la que cualquiera puede hacer cambios, los cuales probablemente conllevan ventajas cognitivas. La interacción regular con otros, sean familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o miembros de la comunidad, pueden levantar el ánimo, mejorar la apariencia y atraer al cerebro. Todo eso repercute positivamente sobre las capacidades cognitivas, y se ha demostrado que la involucración social alivia los síntomas de la demencia.
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