El origen de San Valentín

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El primer día de San Valentín se celebró el 14 de febrero de 496, cuando el papa Gelasio I incluyó la festividad en el calendario litúrgico católico. Sin embargo, los orígenes del que hoy conocemos como el día de los enamorados se remontan a la Antigua Roma.
Lupercalia, la festividad pagana de la fertilidad que celebraban los romanos el 13, 14 y 15 de febrero y con el que daban la bienvenida a la primavera, marca la base de esta festividad.
Según narra el profesor de la Universidad de Colorado Boulder, Noel Lenski, «hombres jóvenes se desnudaban y usaban látigos hechos con piel de cabra o de perro para azotar las espaldas de mujeres, en busca de mejorar su fertilidad».
Según la página especializada «Catholic Encyclopedia», durante la segunda mitad del siglo III existieron al menos tres santos con el nombre de Valentín: un sacerdote romano, un obispo de Terni (ciudad italiana ubicada en la región de Umbría que por esa época era conocida como Interamna) y del tercero se sabe apenas que murió en África «tras sufrir junto a sus compañeros».
Según la tradición católica, los tres santos fueron ejecutados un 14 de febrero.
Sin embargo, el romántico significado de la fecha está vinculado al primero de ellos, el médico romano que se convirtió en sacerdote y que en el año 270 d.C. se opuso al emperador Claudio II «El Gótico» cuando este prohibió el matrimonio entre jóvenes. La razón para que el gobernante tomara esa decisión era que los jóvenes solteros eran mejores soldados porque nada los ataba.
El sacerdote Valentín siguió casando a los jóvenes en secreto hasta que fue descubierto por los soldados romanos. En este punto la historia sobre San Valentín se divide en al menos cuatro versiones.
Una indica que fue decapitado por orden de Claudio en el año 270, otra apunta a que San Valentín se enamoró de la hija de su carcelario y poco antes de que lo ejecuten le envió una carta que terminó con la frase «de tu Valentín», una tercera narra que en lugar de enamorarse de la hija del carcelero lo que hizo fue curarla de la ceguera con la que había nacido y la última señala que en realidad el sacerdote se rehusó a renunciar a su religión.
De esta forma, el día de San Valentín dejó de ser una festividad pero mantuvo al santo. Aunque ya era demasiado tarde, la cultura popular había adoptado la fecha como una veneración al amor.

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