Según un informe, la mitad de las mujeres «podrían vivir perfectamente sin sexo”. Esta es la frase que Odette Freundlich, kinesióloga especialista en sexualidad y directora del Centro Mintimidad, escucha a diario en pacientes de diferentes edades.
Dentro de las disfunciones sexuales femeninas, el deseo sexual hipoactivo o la falta de libido es la más frecuente causa que lleva a tal confesión.
En ese sentido, en una muestra de las mujeres que asisten a Mintimidad, el 48% relata tener deseo sexual disminuido, con una edad promedio de 31,2 años y el 49,9% de ellas casada, 43,2% en una relación estable y 6,9% sin pareja. La especialista detalla que el deseo sexual hipoactivo se da en mujeres que en forma persistente o por más de seis meses consecutivos tienen ausencia de fantasías o escaso interés por la actividad íntima. Esto deviene en malestar y dificultades interpersonales.
Para Freundlich, existen variadas causas por las cuales una mujer puede perder el deseo, entre ellas la falta de satisfacción sexual con su pareja actual, la rutina y la ausencia de estimulación apropiada que deriva en el acto sexual. Además, asegura que también influyen causas frecuentes relacionadas a enfermedades o padecimientos físicos como el dolor genital, la menopausia, la lactancia, la menstruación u otros cambios hormonales. Lo mismo con el uso de fármacos, la depresión y la falta de lubricación.
En cuanto a factores externos, hay numerosos puntos, indica la sexóloga, y cita los sentimientos de culpabilidad, antecedentes de abuso sexual y falta de educación sexual. Para la kinesióloga, no debe olvidarse que el deseo no nace espontáneamente, sino que se trabaja cognitivamente. Finalmente, la experta hace un llamado a que “no esperemos que alguien venga a despertar nuestro deseo sexual, nosotras seamos las protagonistas“.
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