La vuelta al trabajo suele enfrentar a diferentes emociones. Por un lado, está el deseo de retomar antiguas rutinas, responsabilidades, salir de casa y reinsertarse en el mundo profesional; y por otro, aparecen los miedos y ansiedades que genera el correrse de ese nuevo rol de mamá.
Consejos
«¿Quién va a cuidarlo?» «¿Sabrá hacerlo tan bien como yo?» «¿Y si no se agarra bien a la mamadera?».
Muchos son los interrogantes y miedos que te pueden surgir, pero no dejes que esto te paralice porque, aunque cueste aceptarlo, resulta tranquilizador saber que podemos tener reemplazo. La profesional nos da sus mejores consejos:
*Empezá la búsqueda con tiempo
Es importante incluir de a poco a la tía, prima, sobrina o niñera que vaya a quedar a cargo de tu bebé. Algunas mamás incluso prefieren que quede al cuidado de una guardería o un jardín maternal. En cualquiera de los casos, la clave está en incluirlos en el día a día con el bebé, tiempo antes de nuestra reincorporación.
*Ponete al día antes de volver
Enterarte de las novedades o cambios que pudieron haber surgido en el trabajo en los meses que estuviste de licencia te va a ayudar a sentirte más cómoda. Vos también necesitás un tiempo de adaptación al trabajo, por eso sirve ganar tiempo e ir hablando con compañeros o jefes al menos un mes antes de la reincorporación para ir conectándote de a poco.
*Sabé que tu atención va a ser parcial (¡y aceptalo!)
Es fundamental tener presente que te va a costar enfocarte 100% en tus tareas, por lo menos al principio, porque gran parte de tu atención va a estar en tu hijo. ¡No vale la pena luchar contra eso! Hay que apuntar a integrar la maternidad con la vida laboral.
*Incorporate gradualmente
Si tu trabajo te lo permite, lo ideal es volver al ruedo de a poco para que tanto vos, como tu bebé y quien se quede a su cuidado, se puedan ir acomodando mejor al nuevo escenario. Sería óptimo ir sumando horas o actividades a medida que veas que todo fluye. Para esto, preguntá en tu trabajo la política que manejan en relación a la maternidad, ya que en algunos casos es posible plantear un día de trabajo desde casa, alguna modificación o reducción de horario y horas de lactancia.
*Aceptá tus sentimientos
Puede pasar que sientas angustia, ansiedad o culpa. Esto se desprende directamente de las dudas y miedos. Llegar a casa después de un buen día de trabajo y notar que te sonríe y verlo jugar es todo lo que necesitás para que esto vaya desapareciendo.
*Armate una red de contención
Es importante sentirte acompañada, para eso una buena idea es charlar sobre tus inquietudes con tu pareja, tu mamá, tu hermana, alguna amiga o vecina. Tu hijo necesita una mamá sana, tranquila y feliz, es decir, acompañada y comprendida.
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