Mientras Luis Barrera, el chofer de la línea 35 de Ersa, atravesaba el centro de Córdoba en un colectivo que iba repleto, hasta que una pasajera se acercó y le dijo: «Manosearon a una nena».
Sin dudarlo, el colectivero, con mucha tranquilidad esperó hasta que vio dos motos policiales que circulaban a pocos metros y les tocó bocina e hizo señas de luces. Los efectivos notaron que algo raro pasaba, frenaron y subieron a la unidad para detener al acusado.
«Hicieron bajar al hombre y a la chica, que lloraba sin parar. Por suerte algunos pasajeros notaron la situación y una me avisó», expresó Barrera. La víctima aseguró que el acosador, de 47 años, la amenazó con «una punta» y la manoseó.
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