Cómo pasar la Navidad con niños luego de una separación

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Cuando en una familia se produce una separación o divorcio hay que desafiar muchos cambios y ‘primeras veces’. Una de esas cosas que va a ser muy diferente es la primera Navidad tras la ruptura, sobre todo cuando hay menores. Se trata de una de las situaciones más estresantes para un niño, especialmente en fechas señaladas.
Indudablemente, habrá un proceso de adaptación que requerirá tiempo. Pero, además, hay otro factor muy importante que influirá y es el de cómo manejemos esta nueva etapa. Los adultos están inmersos en una situación generalmente de conflicto. Hay sentimientos hacia el otro cónyuge que pueden llegar a ser muy intensas y negativas. Pero es muy importante que aprendamos a diferenciar y no lo convirtamos en una disputa parental.
¿Cómo puedo lograrlo?
En primer lugar es importante diferenciar los roles: el rol de padre o madre es distinto al de esposo o esposa. Parece fácil de decir, pero en la práctica quizá no es tan sencillo. Nos puede ayudar recordar que, al margen de que la relación se haya roto, el papel de progenitor continuará toda la vida.
Esa persona que un día elegimos para compartir nuestros días con ella y formar una familia sigue siendo la madre o el padre de nuestro hijo. Es nuestra responsabilidad respetarlo, no depende de nadie más que de nosotros. Y esa persona seguro les aportará muchas cosas buenas, sean del tipo que sean, y es muy importante para el bienestar del menor que esté presente en todas las esferas de su vida.
Lo primero que debemos hacer, por tanto, es asumirlo y dejar a un lado las emociones y conflictos que pertenecen a la esfera de la pareja, para luego poder trasladarlo a la de los niños. Deseamos lo mejor para ellos y debemos hacerles saber que ambos seguimos estando ahí para todo lo que necesiten, aunque ya no estemos juntos. Es bueno que sientan que no nos descalificamos mutuamente, que no interferimos en la relación que cada uno tiene con los hijos y que fomentamos que la unión con el otro progenitor se mantenga.
“Hay emociones hacia el otro cónyuge que pueden llegar a ser muy intensas y negativas, pero es muy importante que no se convierta en un conflicto parental”

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