Despiden a integrante de La Campora acusado de abuso sexual

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Las autoridades de La Pampa despidieron de sus funciones al Director de Casas de Juventud, Nicolás Roó, tras ser denunciado por abuso sexual por una joven militante de la agrupación La Cámpora, cuya dirigencia también lo expulsó de esa formación política y se solidarizó con la víctima.
El subsecretario de Medios del gobierno de la Pampa, José Pérez, confirmó la decisión del Ejecutivo Provincial de expulsar «de inmediato, conocida la denuncia», al funcionario provincial, denunciado por violación. En las últimas horas, una joven de Santa Rosa, en su página de la red social Facebook, denunció públicamente al director de Casa de Juventud de La Pampa Nicolás Roó.
«Hablo de Nicolás Roó. Lo conocí cuando empecé a militar en La Cámpora de Santa Rosa a los 17 años. Se presentaba como referente de la juventud. Me importaba mucho como él me viera. Hoy puedo decir que desde el principio existió una relación de poder muy fuerte. La relación sexo-afectiva que tuve con él, que en realidad no fue más que de opresión y coerción, comenzó cerca de marzo de 2017», denunció la joven.
«La primera vez que estuve con Nicolás Roó fue consensuado, pero las siguientes fueron por presión, negación de libertad o forzadas explícitamente», denunció la joven. “Una vez mostrándome un galpón de un privado, en el cual tenía ‘un futuro proyecto’, mientras estaba mirando los alrededores me tomó, me tumbó hacia el suelo y contra la tierra con piedras me penetró hasta acabar y otra vez fue llevándome a mi casa, estacionó el auto, y aunque dije que no, continuó amarrándome fuerte con sus manos y brazos. Luego paró el auto, salimos y me violó contra él. Cuando entendí que ante mi negación siempre conseguía lo que quería, con el tiempo mi cuerpo sólo se dejaba guiar por los deseos del suyo. Cabe aclarar que es corpulento y pesado y tiene mucha superioridad física sobre mí”, escribió la denunciante.
“Otra ocasión fue en su departamento, en una de las veces que me quedé sin llave para ir a casa. Como siempre me quedé con la condición de no tener sexo, igual lo terminaba complaciendo por miedo a su reacción. Esta vez en particular, me practicó sexo anal, sin consultarme, sin hacer caso a mi negación, ni a mi cuerpo y brazos intentando apartarlo. Por su peso no pude hacer nada y sólo me quedé inmóvil hasta que terminara”, agregó.
“Cuando lo hizo y noté que dormía, me fui, esperé largo rato junto a la entrada del edificio esperando que alguien saliera así poder irme. Esta vez me sentí violada, aunque ya lo estaba siendo hace rato y lo negaba, incluso una vez que me negué a tener sexo y Nicolás frente a la puerta no me dejaba ir, me tomó a la fuerza y me violó frente a un espejo, se lo conté mi mejor amiga cómo una anécdota excitante y de juego, como fetiche de forcejeo, todo era una negación de la mierda que pasé con ese desgraciado”, concluyó la joven.

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