Las personas que comen rápidamente tienden a comer más y a tener un índice de masa corporal (una medida de la grasa corporal basada en la estatura y el peso) más alto que las personas que comen con lentitud. Estas se sienten llenas antes, y comen menos en el proceso.
Parte del motivo de esto es el tiempo que el cerebro tarda en recibir mensajes clave del sistema digestivo. La opinión generalizada es que tarda unos 20 minutos, y un estudio encontró que desacelerarse hasta 30 minutos es incluso más efectivo. Pero eso significa que debe encontrar formas para de verdad alargar sus comidas.
Refueza el hábito de comer con más lentitud con pistas en las porciones, por ejemplo usando platos y boles más pequeños.
Parte de la sensación de saciedad es visual, y un plato más pequeño muy lleno podría engañar a tu mente para que pienses que estas comiendo más calorías de lo que en realidad comes.
Los platos grandes con espacios vacíos hacen lo contrario, al dar la ilusión de que las porciones de la dieta son más pequeñas de lo que son.
Siempre usa tazas y cucharas de medición para servir las porciones correctas, quizás te sorprendas de lo mucho que has agrandado las porciones que comes. Tampoco te sirvas segundas porciones, y mantente concentrado en la comida: no veas la televisión ni leas mientras come.
Comentarios
comentarios