Bancor rindió homenaje a Gustavo Fernández, el riotercerense que escaló este año al número uno del tenis adaptado mundial tras conquistar Wimbledon. En medio de una lluvia de papelitos y de los aplausos que atronaron el hall del Edificio Inteligente, el vicepresidente Hugo Alberto Escañuela le manifestó al Lobito el orgullo de los cordobeses por sus logros y la satisfacción del Banco por sponsorear a un deportista que ha trabajado con ahínco para superar todos los escollos.
Enfocado en los dos próximos desafíos que planea enfrentar -Lima y el US Open- Gustavo agradeció las muestras de afecto y sostuvo que le cuesta mucho la distancia que a veces tiene que poner con su novia, su familia y sus amigos y la geografía de Córdoba, pero sabe que los sacrificios valen la pena y se traducen en títulos y ese primer lugar en el ranking por el que viene luchando desde que tenía 12 años.
“El factor mental es determinante” contestó cuando uno de sus seguidores le preguntó cómo se hace para triunfar en Wimbledon, el principal templo del tenis mundial. De paso y aunque lo dijo con sencillez, describió cómo es su preparación y el detalle ofrece algunas de las claves para convertirse en un atleta y mantenerse en lugares de privilegio.
Cada día de Gustavo incluye dos horas de gimnasia, repartidas entre la mañana y la tarde, tres horas de tenis y dos horas con su kinesiólogo, con excepción de los jueves porque ese día en particular el profesional que forma parte de su equipo lo tiene comprometido en otras tareas. Después, otro aspecto a tener en cuenta es la concentración .
“Entre que uno se fija un objetivo y la concreción hay muchos obstáculos en el medio. Fue grandioso, finalmente, intentar ganar Wimbledon y que se dé, después de haber fallado dos veces. Hubiera sido difícil aceptar otra derrota; menos mal que la tercera fue la vencida”, expresó Gustavo Fernández.
Feliz de recordar los momentos vividos, el ganador de la última edición de Wimbledon asegura que no se permitía distraerse con nada en medio del torneo y que la clave para él era luchar por superar cada etapa.
“Sabía que iba a ser durísimo porque Shingo Kunieda (su rival en la final del torneo inglés) también quería ganar porque es más grande y nunca se sabe si uno va a tener una nueva oportunidad”, explicó el tenista cordobés.


