Los pulmones forman parte de los órganos más importantes del cuerpo humano. Alimentan el organismo con oxígeno y evacúan el dióxido de carbono. Para que tus pulmones permanezcan sanos, es importante que no adoptes ninguno de los 20 comportamientos que a continuación presentamos.
Fumar
Fumar es una de las peores cosas que puedes hacerle a tus pulmones. Los numerosos productos químicos que se encuentran en el humo del cigarrillo, dañan los cilios de las vías respiratorias, los bronquios y los pulmones. Afortunadamente, el simple hecho de dejar de fumar te permitirá respirar mejor (incluso desde las 72 horas de abstinencia).
Respirar el humo secundario (o humo de segunda mano)
Vivir con un fumador es peligroso para los pulmones. El humo secundario contiene más de 4000 productos químicos y es nefasto par el sistema respiratorio. Además de aumentar los riesgos de desarrollar cáncer de pulmón, el humo secundario acrecienta los riesgos de desarrollar asma, bronquitis y otras enfermedades respiratorias.
Para que tus pulmones se conserven saludables, evita entrar en contacto con el humo secundario y anima a los fumadores que te rodean a dejar el tabaco de una vez.
Vivir en un medioambiente que contiene humo terciario (o humo de tercera mano)
¿No fumas pero las personas que antes vivían en tu casa fumaban? Evita el humo de tercera mano, sobre todo si en tu casa hay alfombra. Aunque no lo huelas, el humo terciario es nocivo para los pulmones y puede permanecer años en el piso y en las paredes.
Antes de mudarte a la ex casa de un fumador, planea una limpieza en forma. Haz lo mismo si adquieres muebles o ropa que pertenecieron a un fumador.
No hacer suficiente ejercicio
Practicar un deporte no sólo te permite estar en forma, sino que también mejora el funcionamiento de tus pulmones. Si haces ejercicio regularmente, tus músculos se fortalecerán y necesitarán menos oxígeno para funcionar. Te cansarás menos rápido.
Practicar una actividad física cerca de una gran avenida o de una fábrica
Cuando practicas una actividad física, respiras mayor cantidad de aire. Si éste está contaminado, tus pulmones absorberán una gran cantidad de productos químicos nocivos. Intenta hacer deporte lejos de fábricas, avenidas o carreteras y acércate a los espacios verdes.
No desempolvar tu casa regularmente
El aire contaminado de polvo daña los pulmones y favorece la aparición de infecciones de las vías respiratorias. Si haces limpieza con regularidad, evitarás que el polvo se acumule. Así que desempolva los muebles, pasa la aspiradora y lava pisos y paredes.
Encender la chimenea frecuentemente
Durante el invierno es muy reconfortante encender la chimenea, pero puede ser dañino para los pulmones. El humo de la leña contiene numerosas substancias químicas que irritan los pulmones y los bronquios, favoreciendo la aparición de enfermedades respiratorias.
Para reducir los efectos nefastos del humo de leña, utiliza madera seca y no enciendas fuegos grandes.
No ventilar bien el cuarto e baño
Cuando te duches o tomes un baño, piensa en ventilar bien el cuarto. Esto minimizará la proliferación del moho. Éste generalmente se presenta en forma de pequeñas manchas negras y es nefasto para los pulmones, sobre todo en personas que tienen asma o alergias.
Renovar tú mismo una casa que contiene asbesto (amianto)
¿Deseas renovar una casa que contiene asbesto? Entonces llama a los especialistas para que se encarguen de ello. Respirar fibras de asbesto, aunque sea en pequeñas cantidades, es particularmente nocivo para los pulmones. Podrías desarrollar alguna enfermedad pulmonar crónica que aparecerá años después.
No hacer la prueba de detección de radón en tu casa
¿Conoces el radón? Este gas radioactivo es la segunda causa de cáncer de pulmón en algunos países. Es invisible e inodoro, generalmente penetra en las casas a través de fisuras, canalizaciones y ventanas. La única forma de saber si hay radón en tu casa es por medio de una prueba.
Si se detecta una fuerte concentración de radón, entonces sería conveniente que acudas a un especialista para que corrija el problema.
Nunca ir al médico
Si no recuerdas cuándo viste al médico por última vez, puede que sea hora de hacer cita con él. En función de tu edad y de tu historia clínica, te enviará a hacerte algunos análisis para asegurarse de que tus pulmones estén saludables.
No esperes a que se presenten síntomas antes de consultarlo. Algunas enfermedades de las vías respiratorias son asintomáticas al principio y un diagnóstico precoz puede evitarte grandes preocupaciones.
No dar mantenimiento a la estufa de gas
Dar mantenimiento a la estufa no sólo prolongará su duración sino que minimizará los riesgos de intoxicación por dióxido de nitrógeno (NO2). Éste es reconocido por inflamar las vías respiratorias y aumentar las posibilidades de ser hospitalizado a causa de enfermedades respiratorias. Si no sabes cómo limpiar tu estufa, acude a un profesional
Cocinar sin encender la campana extractora
No importa qué tipo de estufa utilices, al cocinar siempre se liberan finas partículas en el aire. Estos contaminantes irritan los pulmones, lo que favorece la aparición de enfermedades respiratorias y crisis en los asmáticos. Para purificar el aire de tu casa cuando cocinas, utiliza una campana extractora de humo que tenga salida hacia el exterior.
No lavar el humidificador
Los humidificadores son muy útiles, sobre todo en sitios donde el aire es seco. Pero para aprovechar los beneficios, hay que limpiarlo con regularidad.
Si no limpias tu humidificador con frecuencia, éste comenzará a propagar bacterias y hongos en el aire. Tus pulmones serán los primeros afectados por esos elementos irritantes y, a largo plazo, correrás el riesgo de desarrollar enfermedades pulmonares.
No beber suficiente agua
La mayor parte del cuerpo humano está compuesta por agua y es importante beber lo suficiente para permanecer hidratado, pues de lo contrario tus órganos sufrirán daños, en particular los pulmones.
En efecto, el mucus de las personas que no se hidratan correctamente generalmente es más espeso que el promedio. Se respira con mayor dificultad y se corre un riesgo más grande de sufrir problemas respiratorios.
No lavarse las manos con frecuencia
¿Sabías que el 80% de las enfermedades infecciosas respiratorias comunes se propagan a través de las manos? Para proteger tus pulmones de las infecciones, lávate las manos con frecuencia y sigue las recomendaciones de los expertos.
Debes lavarte las manos principalmente antes y después de cada comida. Además, si estás resfriado debes lavártelas después de sonarte la nariz y de cada estornudo.
Utilizar pinturas químicas
La pintura que se utiliza para pintar paredes contiene muchos compuestos orgánicos volátiles (COV) y es irritante para los pulmones. Es mejor elegir pinturas naturales que contienen menor cantidad de COV.
Si trabajas frecuentemente con pintura de alto contenido en COV, utiliza un equipo de protección adecuado y asegúrate de que la habitación donde trabajas esté bien ventilada.
No abrir nunca las ventanas
Las ventanas cerradas protegen del ruido, pero pueden dañar los pulmones, particularmente si tu hogar no tiene sistema de ventilación central. Abrir las ventanas de la casa permite que se ventile, expulsando el aire viciado al exterior, además de que ayuda a combatir la humedad y los riesgos de que aparezca moho.
Utilizar desinfectantes ambientales
Los desinfectantes de ambiente hacen que nuestra casa huela bien, sin embargo no son buenos para nuestros pulmones. Estos productos contienen COV (compuestos orgánicos volátiles) que dañan las vías respiratorias. Ni siquiera los productos naturales o sin perfume están exentos de peligro para la salud. Para purificar el aire de la casa no hay nada mejor que abrir las ventanas ¡es sencillo y gratis!
Utilizar productos químicos para la limpieza
Los productos de limpieza eliminan las bacterias, sin embargo son dañinos para nuestros pulmones. Una investigación mostró que las mujeres que utilizan productos de limpieza regularmente, han sufrido una disminución en sus capacidades pulmonares.
Para atenuar los efectos de los productos químicos en los pulmones, es mejor que utilices productos naturales o que los fabriques tú mismo.
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