Archie Mapson, niño de 9 años de Reino Unido quedó parcialmente ciego después de mirar un láser verde durante “dos segundos». El haz del puntero le produjo un “agujero macular» en las retinas de ambos ojos.
El niño ya no puede leer, ni ver las caras de amigos y familiares. Tampoco puede practicar deportes o cruzar la calle sin acompañante debido a los grandes puntos negros que cubren la mayor parte de su visión.
El láser causó daños tan severos que ahora Archie tiene graves daños retinianos en ambos ojos, y los médicos creen que las lesiones “pueden ser irreversibles”. Por su parte, la madre Emma Carson dijo: «Nunca, nunca, pensé que algo que podés comprar en una juguetería podía ser tan peligroso. ¡Y todavía lo están vendiendo como juguete para niños!”.