Un oso se metió en una finca rodeada de árboles en Javárovsk, en Rusia. El gran animal entró y atacó. Pero sus «víctimas» sólo fueron las frutillas que cultivan los dueños del lugar. Lo más llamativo no fue, sin embargo, el acto natural de devorar esos preciados frutos, sin lo que hizo después.
En el video se lo puede ver al oso ruso cómo disfrutó de un regio baño. Con un chorro de agua del sistema de riego, el animal tomó agua y se limpió el lomo, las fauces y la cara. Hasta pareció como si se lavara la cabeza.