20 Señales de que creciste en Córdoba. Por Silvana Spinelli
- Tenés apodo. Y tenés muchos. La cantidad de apodos es directamente proporcional a tu edad. Un cordobés promedio llega a los 50 años llamándose Juan, alias el “cara e pipa” “pan triste” “alfajor mal pegado” “canario manco”. ¿Lo conocés? Sí, el que camina como “ropero que se lo lleva la corriente”.
- Sos alegre y podés entablar una conversación con cualquiera, sobre cualquier tema, aunque “toqués de oído” o no “cacés una”. Entrás en confianza “al toque” y le sacás una sonrisa hasta al más amargo.
- Tenés mucho sentido del humor. Incluso cuando querés hablar en serio suena a chiste o cargada. El peor invitado para un velorio. Y qué vas a hacer, si creciste en un gran teatro de comedia: el quiosquero, el chofer del colectivo y hasta tu maestra de 5° grado eran humoristas amateur.
- Tu tonada es inconfundible. El acento cordobés modificó la estructura de tu adn y ya nunca podrás hablar sin arrastrar las vocales, es tu “marca registrada”. Y que nadie trate de imitarla, es imposible. (Si tan sólo lo entendieran los productores de telenovelas…)
- Aprendiste que los colores primarios son el “verde boteia”, el “amariio patito” y el “negro c…” ¡Cuidado! (mirá que rima)
- Te gusta exagerar las palabras. Para vos algo no está bueno, está “Buenaso”; no hiciste un viaje, te pegaste un “viajesón”; no te levantaste con resaca, es un “resacononon”.
- Sos fiel al Fernet con Coca por sobre todas las bebidas del mundo: prepararlo con Pepsi es un sacrilegio y si no querés ir al infierno, que sea Branca. Ahora bien, si un día lo traicionás, que sea con un “Pritteao”.
- No creciste con Danonino, sino a base de criollos y mate cocido del paicor.
- Te encantan los alfajores de maicena, las chipacas, la tortilla con chicharrón y las tortas fritas, que son la mejor compañía del mate. (¡Y los peores amigos de las dietas!)
- Alguna vez tomaste mate en la plaza de la Intendencia, en el Paseo de las Pulgas o en Ciudad Universitaria. Un mate no se le niega a nadie, la bombilla no es micrófono, si se tapa le rascás el “culo” y mate chorreado, cebador gorreado.
- El mate lo tomás con “yuyos”: menta, peperina, burro, ruda. Toda hierba silvestre que crezca en las sierras cordobesas va a parar al mate, como “todo bicho que camina va a parar al asador”.
- Amás los asados y sos capaz de improvisar uno en cualquier lugar: en un balcón de medio metro cuadrado o al costado de la vereda. En el baúl del auto tenés siempre una parrilla, por si “pinta” (el matafuegos es lo de menos).
- La base de tu pirámide alimenticia es el “choripán”, y el mejor momento para comerlo es a la salida del baile al ritmo de un “cuartetaso”.
- Si hablamos de baile, decimos “Mona Jiménez”, que no es un simio, sino el cuartetero más “pulenta”. La Mona te enseñó geografía de Córdoba capital con lenguaje de señas, y la que más te gusta es la de barrio General Bustos.
- Aunque, si de simios hablamos, tal vez le tiraste cáscara de mandarina al Mono Silvio alguna vez.
- Alguna vez también… bailaste el “chuchuwa” con Piñón Fijo, te fuiste de viaje de estudios con Telemanías, festejaste el día de la primavera en Carlos Paz y el día del niño en el gusano del Superpark.
- En la escuela te llevaron de excursión al Cerro Colorado, acampaste con tus amigos en Mayuj Sumaj y subiste al cerro Uritorco para hacer contacto con los extraterrestres.
- Seguramente tomaste cubana con fanta en algún baile, compraste praliné con el vuelto de los cospeles y comiste panchos electrónicos en la peatonal.
- Fuiste al Kempes, cuando se llamaba Chateau. Te hiciste Pirata, Tallarín o de la Gloria, pero nunca serás un “pecho frío”.
- Al pan, pan, y al vino, Toro; no anden “echando moco”; y tasa tasa, cada uno a su casa. Ve vo.
La ocurrente autora de estas ideas es Silvana Spinelli (@SilvaSpinelli), cordobesa, Comediante de Stand Up. Comunicadora Social. Se dedica a la producción de contenidos audiovisuales y «en mis tiempos libres, escribo».


