Ya estaba cerca de los 90 kilos cuando dijo basta. Su 1,68 metros de altura no se condecía con su talla 48 y su 33,5 de índice de masa corporal. Para cambiar su cuerpo, decidió cambiar sus hábitos.
Charlotte Mears acaparó interés a través de Instagram por mostrar su transformación física. «La gente dice que podés ser feliz sea cual sea tu talla, pero en mi caso yo no lo era», comentó en una de sus publicaciones.
«Solía salir de cena dos veces a la semana, y cocinaba también de manera muy poco saludable. No hacía ejercicio y solo comía más y más», dijo. El resultado fue el aumento progresivo de peso, la disminución también progresiva de su autoestima.
La británica de 27 años comenzó por cambiar un mal hábito matutino. En vez de saltearse, como lo hacía, el desayuno, implementó cereales con frutas para no llegar con tanto hambre al almuerzo.
Luego, modificó las recurrentes salidas a cenar a restaurantes orientales con amigas por comida casera. El pollo, uno de sus alimentos predilectos, se erigió como el principal ingrediente en sus platos. En lugar de comida chatarra y pizzas para llenar los vacíos entre comidas, ahora recurre a frutas o batidos cítricos como snacks saludables.
Después de su jornada diaria de trabajo como administrativa, Mears dedica un buen rato al entrenamiento. Su rutina consiste en 15 minutos de running, entre 10 y 20 minutos del simulador de escaleras y un intenso levantamiento de pesas. El mismo programa, cinco días por semana.
Mears perdió 32 kilos gracias a sus nuevos hábitos. Estilizó su figura y se muestra orgullosa a través de las redes sociales.
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