El 15% de la población argentina no tiene acceso al agua potable, el 40% vive sin cloacas y apenas el 20% de las aguas residuales cuenta con un tratamiento en el país.
A nivel mundial al menos 2000 millones de personas se abastecen de una fuente de agua potable que está contaminada por heces y otras 2300 millones siguen sin tener instalaciones de saneamiento básicas como inodoros o letrinas que no estén compartidas con otras familias. De ellas, 892 millones todavía defecan al aire libre.
Las herramientas para acortar esta brecha entre países ricos y pobres, la tecnología y los avances científicos para conseguirlo serán debatidos entre el lunes y el jueves próximos cuando la Argentina sea sede de un nuevo Congreso Internacional de Agua y Desarrollo organizado por la Asociación Internacional del Agua (IWA, por sus siglas en inglés de International Water Association).
El evento se realiza cada dos años en países en desarrollo; la última vez que el congreso IWA se llevó a cabo en América latina fue en 1999, de allí su importancia estratégica para la región y para la Argentina en particular.
Según los datos oficiales de Aysa, se estima que en la Argentina (2015), el 84,4% tienen acceso a agua por red pública y el 58,4% a cloacas. No hay estadísticas confiables respecto del nivel de tratamiento de aguas residuales, sin embargo, algunas fuentes calculan que se encuentra entre el 15 y el 20% de las aguas recolectadas.
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