Dora Ramallo y José Cisterna se conocieron este año en el geriátrico Solaire, de Anisacate, y con paciencia fueron tejiendo una relación de cercanía. Simpatizaron, se confiaron sus cuitas y charlaron cada día hasta que Dora se enfermó, tiempo atrás.
José decidió que nunca quería separarse de ella y le propuso casamiento. La mujer aceptó. Los familiares se sorprendieron primero y apoyaron luego. En el civil dos enfermeros fueron testigos, y tras la ceremonia hubo fiesta en el geriátrico.
Los novios lucían impecables, y la oficial pública Alejandra González tuvo el tacto suficiente para comandar un casamiento inédito para la zona, y los familiares estaban tan entusiasmados como los consortes.
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