La ciudad de Málaga va a controlar con pruebas de ADN obligatorias para todos los perros, la presencia de excrementos caninos en las calles.
Los propietarios tendrán que asumir el análisis genético de sus mascotas, que en el momento en que queden regularizados portarán al cuello una chapa con su nombre y un número identificativo.
Los resultados del perfil de ADN se añadirán a los datos que ya constan sobre ese animal de compañía en el registro municipal gracias al microchip.
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Todos los dueños de mascotas están obligados a efectuar el chequeo genético y, en caso de no hacerlo, se enfrentarían a una multa por una falta leve de entre 110 y 130 euros.
El servicio de recolección de animales y aves será el encargado de controlar la vía pública y cuando se tope con un excremento lo enviará a analizar. Una vez realizado el examen, los resultados se podrán cotejar con el estudio de ADN que existe del perro. Cada dueño, además de recibir una placa para su mascota, tendrá un carné con 19 marcadores genéticos.
Málaga es la primera gran ciudad española que obliga a la realización de pruebas de ADN canino, una medida que funciona en algunos municipios del Levante español como Xàtiva.
“Sabemos que se produce una bajada drástica de excrementos caninos en la calle”, explicaron.


