Un ciudadano estadounidense fue condenado a más de 1.000 años de cárcel después de ser declarado culpable de abusar de manera continua de dos niñas menores de 10 años.
Un jurado del condado de Hays, en Texas, sentenció a Robert Franks, de 48 años, a dos cadenas perpetuas por cada uno de los dos cargos de abuso sexual continuo de un menor.
El texano fue condenado a dos cadenas perpetuas más 1.011 años en prisión y se le ordenó pagar una multa de 93.000 dólares.
Una de las víctimas, una niña de 9 años, le dijo a su padre que le había estado haciendo «cosas repugnantes» a ella y a otra niña de 10, informó entonces el diario San Antonio Express-News. La otra menor inicialmente negó haber sido abusada, pero luego le dijo a las autoridades que el hombre la había agredido durante años.
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