¿Sentís un cosquilleo por la nuca cuando escuchas que susurran? ¿Notás un hormigueo que te recorre la espalda al observar movimientos muy pausados? Si es así estas experimentando los efectos de la Asmr, una respuesta sensorial placentera ante ciertos estímulos que la ciencia aún está investigando, y que se ha convertido en un fenómeno que arrasa en Internet.
La Asmr, sigla en inglés de Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma, es una sensación estática en la piel, comparable al hormigueo, explica Judit Subirana, neuropsicóloga y profesora asociada de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), en Barcelona (España).
Para la experta Silvia Martínez, «el Asmr, que se puede usar en un entorno real como una técnica de relajación en ‘Spas’, está presente en Internet desde hace años y ahora cobra auge cuando los internautas comparten».
Esta sensación, que algunos han denominado ‘orgasmo cerebral’ y que no todas las personas experimentan, “comienza normalmente en el cuero cabelludo y recorre la parte posterior del cuello y la parte superior de la columna vertebral”, según esta investigadora y docente de UOC.
Puntualiza que esta sensación se activa ante estímulos visuales y auditivos como “una voz suave, el sonido repetitivo que se hace al pasar las páginas de un libro o al dar golpecitos con las uñas en una superficie plástica, el movimiento pausado de una persona cortando una zanahoria o el sonido que se genera al masticar o al sorber líquidos…”, incide.
Poco se conoce a ciencia cierta sobre la base neurológica y el origen evolutivo de la Asmr, pero seguramente algunos neurotransmisores, tales como las endorfinas, podrían asociarse a ese proceso al ser sustancias cerebrales cruciales a la hora de inducir las sensaciones de placer asociadas, según esta doctora en Psicología.
«Los escasos estudios efectuados hasta ahora, para validar el poder tranquilizador, relajante, excitante o hipnótico de la Asmr han obtenido resultados dispares y difíciles de replicar (repetir) pero interesantes, por lo que vale la pena seguir investigando», señala.
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