Gustavo Ibarra, delegado de los empleados municipales de la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Bajo Grande denunció que no más del 30% de lo que ingresa se depura y que el resto va crudo al río Suquía.
Ibarra indicó que: “De todas las unidades de tratamiento falta algo. De seis percoladores para producir la oxigenación y el proceso bacteriológico necesario para descontaminar los líquidos, funciona uno de forma deficiente”. Y agregó que en la parte de gestión de barros se necesitan calderas para temperar el barro: “Ninguna de las ocho calderas y de las 72 playas de secado funciona”.
El delegado aprovechó la oportunidad para denunciar que el líquido sale crudo al río Suquía y, debido a la salida de funcionamiento de muchas unidades, la parte que ingresa a la planta casi no tiene tratamiento.
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