Johana, peluquera de Colonia Caroya, había salido y al regresar no noto nada extraño porque la puerta estaba cerrada con llave.
Momentos después, se percató de que faltaba su billetera, que estaba sobre una mesa de luz y la suma de 00 que tenía escondidos en un entrepiso del lugar.
Su hermana, inmediatamente sospechó de un amigo ya que había olvidado en su casa una campera con las llaves en un bolsillo.
Tras comprobar el hecho, la damnificada presentó una denuncia ante la Policía local. Allí le afirmaron que el sospechoso sería “inimputable”, ya que padece un grado menor de esquizofrenia.


