Durante años se ha debatido sobre la influencia que tienen las telenovelas en la sociedad. En la mayoría de los países de habla hispana es muy común que las personas vean varias a lo largo del día.
Un análisis del Real Instituto Elcano reveló que las telenovelas han “dominado” la programación televisiva en Latinoamérica durante más de 30 años, pero además se están exportando hacia otras partes del mundo.
Libera emociones
Los guiones de las telenovelas son muy básicos y tienen muchos giros en la trama, predecibles la mayoría de las veces. A pesar de eso, los espectadores se sumergen en sus historias y hacen catarsis de situaciones que ocurren en su propia vida.
Una chica guapa de barrio se enamora de un apuesto y adinerado joven que está comprometido. Y aunque no pertenecen a la misma clase social, están dispuestos a superar cualquier prueba para estar juntos.
La exageración y el drama excesivo son elementos que definen a una buena telenovela. En México se conocen como “culebrones”, debido a las intrincadas relaciones sentimentales e intrigas que se suceden a lo largo de la trama.
Los televidentes están ansiosos por ver los obstáculos que tendrán que vencer los protagonistas antes de alcanzar su final feliz. En cada capítulo hay secretos, mentiras, alegría, soledad, tristeza y otras emociones que la gente experimenta normalmente en su vida.
Una mujer que esté divorciándose sentirá satisfacción al ver que el infiel recibe su merecido en la telenovela. Por eso los expertos recomiendan no dejarse llevar por las emociones negativas y ver las telenovelas como lo que son: un momento para el entretenimiento y la relajación.
El poder de las telenovelas en la sociedad
Las telenovelas han sido un fenómeno digno de estudio por el hecho de que consiguen mantener a la gente durante horas frente a un televisor u ordenador, con la expectación de saber qué ocurrirá en cada nuevo episodio.
Tanta es su influencia en la sociedad que incluso hay madres que bautizan a sus hijos con los nombres de sus personajes. En el 2013 se estrenó en Santiago la producción Dulce amor y, durante ese año, más de mil bebés fueron llamados Marcos y Victoria, como sus protagonistas.
En el 2007 ocurrió en Brasil un acontecimiento muy singular: fue tal la popularidad de la telenovela Paraíso Tropical que para la emisión de su capítulo final, esperado por más de 160 millones de espectadores, se creó una reserva adicional de energía para evitar un apagón.
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