¿Son efectivos los remedios caseros? La doctora María Alejandra Rodríguez Zía, especialista en medicina orthomolecular, explica cuáles realmente funcionan y aquellos que en verdad son un mito.
Miel para el dolor de garganta. Verdadero
La miel es auto estéril y se puede guardar fuera de la heladera porque tiene peróxido de hidrógeno, conocido como agua oxigenada. Esa sustancia es la encargada de producir un efecto antiséptico y antibiótico que ayuda al tratamiento de la angina, junto con buches con bicarbonato.
Sopa de pollo para el resfrío. Falso
Las bebidas calientes pierden las propiedades de las vitaminas que estimulan la inmunidad, especialmente la vitamina C y la vitamina A, con lo cual químicamente no sería útil.
Tirar el cuerito para el empacho. Verdadero
Las vísceras reciben los nervios desde la médula espinal, es decir, a través de la columna vertebral salen fibras nerviosas, uno para cada lado, que llegan al estómago. Al estimular los nervios con un pellizco, que significa la tirada del cuerito, se activan y liberan los neurotransmisores en el estómago. Así, reacciona con un movimiento de evacuación, enviando el alimento retenido hacia el intestino, lo que alivia el dolor por la comida retenida.
Tilo para los nervios. Verdadero
En la flor del tilo se encuentra un compuesto llamado farnesol, que tiene una acción sedativa suave. También contiene otra sustancia llamada kaempferol (tilosol), que posee un efecto ansiolítico.
Rodajas de papa para bajar la fiebre. Falso
La papa no tiene ninguna propiedad en sí misma para bajar la temperatura. Se usa en forma física, como herramienta fría y húmeda. Pero este efecto se consigue también con rodajas de pepino o con compresas heladas.
Comentarios
comentarios