Después de 50 años de su muerte, muchas personas siguen recordando a Ernesto “Che” Guevara como un luchador por la justicia social. Para muchas celebridades, políticos y activistas, el Che Guevara es una especie de buen samaritano que luchó contra la opresión y la tiranía.
En el proceso de la edificación de una sociedad comunista después de que Fidel Castro llegara al poder en 1959 en Cuba, una de las ideas que el Che Guevara presentó y promovió fue la noción del “hombre nuevo”. Este concepto surgió de la aversión de Guevara al capitalismo, y fue explicado por primera vez en su nota sobre «El hombre y el socialismo en Cuba». Creía que «el individuo bajo el socialismo (…) es más completo», y que el Estado debe educar a los hombres y mujeres en valores anticapitalistas, cooperativos, desinteresados y no materialistas.
Cualquiera que se desviara del «hombre nuevo» era visto como un «contrarrevolucionario». Tal era el caso de los homosexuales, a los que Guevara se refería como «pervertidos sexuales». Tanto Guevara como Castro consideraban la homosexualidad como una decadencia burguesa.
El Che Guevara también ayudó a establecer el primer campo de concentración cubano en Guanahacabibes en 1960. Este campo fue el primero de muchos. Según Álvaro Vargas Llosa, los homosexuales, los Testigos de Jehová, los sacerdotes afrocubanos y otros que se creía que habían cometido un delito en contra de la moral revolucionaria, eran forzados a trabajar en estos campos para corregir su “comportamiento antisocial”. Muchos de ellos murieron; otros fueron torturados o violados.
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