La Licenciada María Laura Romano brinda una serie de recomendaciones para que el desayuno sea completo y no pongas excusas de ningún tipo. Si bien, en la teoría todos saben perfectamente qué hacer; en la práctica no sucede lo mismo.
Qué hacer si “no te levantas con hambre”
Si te levantás con esta sensación, probablemente estés cenando muy pesado. Lo ideal sería que comiences a comer más liviano para levantarte con hambre y poder realizar un desayuno completo.
Qué hacer si “no tenés tiempo”
» Podés dejarte preparado de la noche anterior aunque sea una parte de tu desayuno y hacer el resto en el trabajo o en la facultad.
» Si querés arrancar con la fruta y productos lácteos, dejá preparada una ensalada de frutas natural y mezclala con una “crema light” hecha con queso untable, edulcorante y esencia de vainilla. También podés comer una tostada en dos minutos y llevarte la preparación en un frasco o tupper para comer más tarde.
Qué hacer si “te aburre desayunar siempre lo mismo”
» Combiná las tostadas con queso untable y, en lugar de agregar mermelada siempre, untá con miel, frutas frescas cortaditas y un poco de dulce de leche.
» Armá un bol con un poco de yogurt, frutas y granola
Un buen desayuno debe contener:
» Una porción de lácteos: leche, yogurt, quesos aportan proteínas y calcio.
» Una porción de carbohidratos (idealmente de digestión lenta): brindan mayor saciedad a largo plazo. Pan integral con semillas, cereales integrales, galletitas con avena, salvado, frutos secos o semillas
» Una fruta, siempre que sea posible, fresca y con cáscara, para brindar más saciedad.