La cantidad de horas frente a la pantalla se ha incrementado de manera considerable y, casi sin darnos cuenta, merendamos sentados frente a la computadora y hasta almorzamos en nuestro escritorio de la oficina. No solo ocurre que el teclado, mouse y mesa tienen 400 veces más bacterias que un baño, sino que este hábito nos puede conducir al sobrepeso.
La alimentación es una actividad que debe concentrar todos nuestros sentidos: gusto, vista, olfato, tacto y oído. En este sentido, si estamos con la atención puesta en otras cosas es difícil medir las cantidades de comida que ingerimos; los expertos en nutrición señalan que cuando se come frente a la pantalla el cerebro no se entera de que se está comiendo.
Dado que nuestros sentidos están enfocados en otra cosa, el sistema nervioso no recibe la información y, probablemente, durante el resto del día volvamos a tener hambre y, por ende, comeremos más. Por eso, se recomienda hacer una pausa y destinar el espacio y el tiempo necesario para el almuerzo o la cena, si es libre de televisores y computadoras, mucho mejor.
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