Un conjunto de estudiantes del Departamento de Cine y Televisión de la Facultad de Artes (Universidad Nacional de Córdoba) se les presentó la posibilidad de comenzar a trabajar en este campo que tenía, y aún sigue teniendo, muy poco desarrollo en Argentina.
Éste grupo de jóvenes realizó la primera audiodescripción (AD), por pedido de una fundación local que trabajaba con personas ciegas, y a la que le interesaba proyectar una película y producir un documental sobre cómo realizar AD. Ana Laura Badini, quien integró desde un comienzo el equipo, cuenta que en ese momento descubrieron que no había casi ningún trabajo de cine para ciegos en Argentina, salvo algunas experiencias aisladas.
Un mediometraje realizado en el Departamento de Cine y Televisión de la UNC, fue la primer experiencia, titulado El Florista. La iniciativa les permitió contactarse con otros grupos locales y del exterior, sobre todo de España, país donde hay un enorme desarrollo en esta área. “Comenzamos a pensar en el área de investigación –cuenta Badini–, y a analizar cómo audiodescribir y subtitular, buscando nuestra propia metodología. Una de las cosas más importante que aprendimos en los primeros tiempos fue que habíamos subestimado el punto de escucha de las personas ciegas”.
Ana Laura Badini, quien ocupa el rol de directora de Sonido de Cine A/D, aclara que nunca usan el término “no videntes”, sino “personas ciegas” o “personas con disminución visual”. “La persona ciega –explica– tiene una manera diferente de percibir y ver. Ven a través de los oídos y las imágenes que se forman nunca van a ser como las del resto de las personas. No tiene sentido audiodescribir literalmente lo que nosotros vemos, sino lo que esa persona necesita para ver”.
Comentarios
comentarios