Bette Nash, es una azafata que trabaja desde hace sesenta años para American Airlines. Bette comenzó a volar en 1957. Unos años después, en 1961, eligió dedicarse para siempre a la ruta que conecta Washington DC con Boston, con el fin de poder volver por las noches a su casa para cuidar a su hijo con necesidades especiales.
Comenzó su carrera los pasajes de avión valían tan sólo 12 dólares (unos 225 pesos) y que los horarios de salida de los vuelos eran anotados en pizarras con tiza.
Actualmente, Bette continúa realizando su labor con el mismo ímpetu del primer día; asegura que ama su trabajo y que lo hace con mucha alegría. Esta última afirmación no la hace sólo ella: sus compañeros y los pasajeros también la sostienen. Dicen que siempre tiene una sonrisa en la cara, y que hace sentir a todos lo más cómodos posible.
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