Claudia Arias, es sinónimo de lucha, de sobreponerse a cada obstáculo que les puso la vida y de no rendirse.
María Macarena, su beba nació con 700 gramos, fue prematura extrema, y pese a todos los pronósticos, faltan pocos días para que sea dada de alta y pueda irse a su casa, a vivir con sus papás. Y también con su hermana Florencia, de 11 años de edad, que la conoció a los pocos días de vida, con un permiso especial que le extendieron las autoridades del sanatorio de la obra social Osecac (Sanagec) para que la visitara en neonatología.
Claudia junto a su marido tuvieron en claro que querían conformar una familia con hijos biológicos y adoptivos. Ambos prestaban servicio como voluntarios en la fundación Querubines y se anotaron en el registro de adopción sin saber si eran fértiles o no.
Claudia a los 46 años, le realizaron exámenes de rutina, donde le detectaron miomas en el útero. Le dijeron que debían operarla y sacarle el útero, pero para esto le pidieron un certificado de infertilidad que fueron a pedir al Hospital de Clínicas.El médico José Pérez Alzaa, les dijo que por su edad la única forma de convertirse en mamá biológica era con una ovodonación. Y le recomendó no quitarse el útero.
Para el 2015, ya estaba vigente la ley que obliga a las obras sociales a dar cobertura a los tratamientos de fertilización asistida. Habían pasado dos años desde la última operación de Claudia por los miomas, y en un control endocrinológico en la obra social Osecac, les sugirieron probar con la técnica de recurrir a óvulos donados para ser fecundados in vitro y luego trasferidos al cuerpo de Claudia.
Fueron cuatro viajes a Buenos Aires para realizar el tratamiento. En un lapso de tres meses, Claudia tenía un embrión implantado en su vientre con 50 años cumplidos. Quedó embarazada de mellizos, pero perdió uno de ellos en noviembre. El tratamiento fue cubierto en su totalidad por la obra social Osecac. “Nosotros íbamos con fe a buscar nuestro hijo y le habíamos pedido mucho al Cura Brochero para cumplir este sueño”, explicó la pareja.
Por las consecuencias de sufrir hipertensión podría causarle a madre e hija, terminó dando a luz por cesárea a María Macarena el martes 18 de abril de 2017 en Sanagec. La beba nació sietemesina y con una prematurez extrema. Los pronósticos de supervivencia eran mínimos. “Ella nació con 700 gramos. Por haber nacido con inmadurez en sus pulmones, su ductus quedó abierto y tuvo que ser operada del corazón. Pero se sobrepuso a todo eso. Hoy pesa 2,160 y está próxima de alta”, precisó Ricardo.
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