Son varias las historias en cuanto al origen de este dulce.
Hay quien dice que le debemos el turrón a los árabes, una cultura que ha empleado siempre la almendra en su gastronomía y lo ha ido transmitiendo generación tras generación. Se tiene conocimiento del consumo de turrón desde principios del siglo XI, cuando los árabes lo llamaban turum, cuya receta actual es bastante fiel a la original.
Los griegos, en la época de las Olimpiadas, tomaban un alimento muy parecido al turrón por su valor energético, compuesto por almendras y otros frutos secos. Desde sus comienzos, el turrón se asocia también al ejército por las necesidades de movilidad y energía que tenían, y este dulce era un alimento muy útil ya que aguantaba (y aguanta) en perfecto estado durante mucho tiempo y aporta un gran valor energético.
Existe una leyenda muy curiosa que cuenta que un rey español contrajo matrimonio con una princesa escandinava, quien extrañaba mucho su paisaje blanco propio de su tierra. Entonces el rey hizo sembrar cientos de almendros para que en primavera crearan la magia blanca al florecer. Pero claro, algo había que hacer con las cientos de almendras que daban los árboles, y se comenzaron a producir los primeros turrones.
Curiosidades del turrón
– 46 millones de kilos de turrones son consumidos al año en nuestro país, cuyo ingrediente principal son tres: almendras, miel y azúcar.
– El turrón de Jijona y el turrón de Alicante tienen su propia Denominación de Origen, lo que permite que sus productos sean protegidos y su elaboración sea rigurosamente vigilada e inspeccionada. Gracias a esta denominación se puede certificar que los turrones se elaboran con materias primas autóctonas de Alicante y Jijona. La especialidad de Alicante, es el turrón duro, a base de almendras enteras. En cambio, en Jijona, la especialidad más reconocida es el turrón blando, en la cual la almendra va molida. El turrón de Jijona, originariamente llevaba azúcar (el de Alicante no), lo que permitía que el dulce pudiera llegar a economías más austeras por su coste menos elevado. Y eso sí, los alicantinos son muy suyos con el turrón. – Los confiteros de Madrid siempre han sido la debilidad de los monarcas españoles. De hecho, el primer lugar donde se consumía el turrón en España era en la Corte, pues era un postre de la realeza. Carlos III publicó una sanción que permitía la venta de turrón en las calles de la ciudad antes y durante la Navidad en un periodo de 40 días.
– Existe una ginebra de turrón, apareció en 2017 de la mano del chef y barman jijonenco Santi Gómez y su nombre hace guiño al origen árabe del turrón: Turum. Gómez ha revolucionado la gastronomía con sus versiones con helado en coctelería. ¿Imagináis un gin-tonic de turrón? Ya es posible. – La tradición de comer el turrón en Navidad viene por el elevado coste que este dulce ha tenido siempre, de ahí que fuera un alimento consumido en ocasiones especiales, y la Navidad lo merece. De la realeza a las clases altas y de ahí al resto del pueblo, pero siempre en ocasiones especiales. La devaluación de este producto se ha debido a la introducción de alimentos de más baja calidad.
– Beneficios de comer turrón: el dulce navideño por excelencia es bueno para la salud. Como lo lees. Y es que aporta proteínas, tiene 7 de los 9 aminoácidos esenciales que el cuerpo necesita, ácidos grasos, hidratos de carbono y un alto valor vitamínico. Además un estudio asegura que consumir el turrón, por las almendras que contiene puede reducir el colesterol. El consumo diario de almendras aumenta el contenido de antioxidantes. En resumen es un buen aliado en la prevención de enfermedades cardiovasculares. ¿Qué más se le puede pedir? – A pesar de que España es uno de los países más punteros en la fabricación de turrón, no es el único. En Italia, por ejemplo, se preparan “torrone” con almendras, nueces, clara de huevo y miel, en Francia elaboran “nougat” a base de almendras y otros frutos secos, miel y clara de huevo, y en Turquía se consume lo llamado como “miel turca”, muy similar a nuestro turrón.
– Cuenta la historia que el turrón de yema tiene unos orígenes un poco difusos, pero se le atribuye principalmente la creación a un repostero barcelonés que intentó arreglar la masa de mazapán que se le había estropeado con yema de huevo. – Existe el turrón salado y la brillante idea se le ocurrió al gigantesco chef Kiko Moya, un astro de la gastronomía que luce sus dos estrellas Michelin en L’Escaleta, en la localidad alicantina de Cocentaina. Esta deliciosa extravagancia es un delicioso snack que quiere poco a poco hacerse hueco en nuestra mesa durante todo el año y alejándose de toda estacionalidad.
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