Quienes desean perder peso se enfrentan a un dilema: reducir la ingesta de carbohidratos o de grasas. Ahora, unos científicos han hallado una solución sencilla a ese rompecabezas.
Investigadores de la Universidad de Stanford (California, Estados Unidos) reunieron a 600 personas y las dividieron en dos grupos iguales. Durante un año, el primero se alimentó con una dieta baja en carbohidratos y el otro con otra que incluía pocas grasas.
En ambos casos, los resultados fueron idénticos: los participantes una media de 5,9 kilogramos. Sin embargo, el experimento reveló una enorme variación dentro de cada dieta, ya que algunas personas perdieron más de 25 kilogramos y otras ganaron peso.
La clave para perder peso estaría en emplear el sentido común y alimentarse con menos alimentos procesados.
Los expertos recomiendan reducir el consumo de azúcar y harinas refinadas, comer la mayor cantidad posible de hortalizas y elegir alimentos de grano completo.
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