En el verano pasado, las tarifas de alojamiento en las Sierras habían aumentado en promedio un 31,5 por ciento. Pero ese promedio incluía a quienes habían ajustado un 15 y a los que superaron el 50 por ciento.
El ajuste sería más reducido, para el próximo verano, pero igualmente muy variable: cada establecimiento lo fija por su cuenta.
En el 2017, un hotel tres estrellas para dos personas con desayuno costaba entre 1.300 y 1.900 pesos la noche. Mientras que uno de dos estrellas rondaba entre los 900 y 1.200 pesos.
Las cabañas dependen mucho de su categoría, ubicación y servicios pero las de valor intermedio para cuatro personas costaban entre 900 y 1.200 pesos, sin desayuno ni pileta, y las que ofrecían esos servicios más parque rondaban entre 1.600 y 3.000 pesos.
A esos valores habría que sumarles entre un 15 y un 20 por ciento para el enero que viene.
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