Serio y cansado, con ganas de recluirse en su casa de Castelldefels y desaparecer por un tiempo, las últimas imágenes de Lionel Messi no dieron pistas sobre su futuro en la Selección. No hubo palabras. Tampoco posteos en redes sociales. Esta vez, a diferencia de lo que sucedió en junio del 2016, cuando renunció a ponerse la camiseta argentina tras perder la Copa América, se aferró al silencio.
Tal vez aparezca descansando, relajado, en familia o con su amigo Luis Suárez. Quizá su reaparición se dé la próxima semana, cuando se sume a los entrenamientos del Barcelona. Pero su ausencia va más allá. Mucho más allá.
Sin perder de vista la importancia de contar con un plan, de visualizar un punto de partida y un objetivo para la Selección, suena extraño mover cualquier pieza sin saber qué será del capitán. Ni bien ni mal, sólo extraño.
También resulta curioso el silenzio stampa de su entorno. Acostumbrada a tener un activa participación en redes, el último posteo de Antonela Roccuzzo fue el 27 de junio, tres días antes de que Francia terminara con las ilusiones de la Selección y de su marido de seguir en la Copa del Mundo.
Comentarios
comentarios