El blues conquista la Cripta Jesuítica junto a María Fernanda Altamirano

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Los centenarios muros de piedra de la Cripta Jesuítica, serán escenario de una noche de blues el viernes 9 de noviembre. El subterráneo concierto ocurrirá a las 21.00 horas y saldrá del alma de María Fernanda Altamirano, con entrada a la gorra.
La Municipalidad de Córdoba invita a disfrutar “Con Alma de Blues”, un show acústico armado con una exquisita selección de clásicos del  blues y jazz. Está inspirado en las más destacadas voces femeninas de ayer y de hoy: Bessie Smith, Ella Fiztgerald, Dinah Washington, Etta James, Beth Hart, Dee Dee Bridgewater entre otras.
María Fernanda Altamirano comenzó su carrera en el 2003 especializándose en Blues Clásico Femenino de los años 20, jazz y otros estilos negros, buscando siempre desentrañar el espíritu de grandes cantantes como Bessie Smith o Billie Holiday.
Participó de varias formaciones propias o como invitada entre ellas “Big mama” (2005), “Córdoba Gospel Choir” (2004), “Ladies blues” (2008), “Come to mama” (2011) y “Small Jazz Band” (2007 a 2015). Actualmente canta en “Semillero Córdoba Tango Orquesta”, desarrollándose en este género.
La Cripta Jesuítica del Noviciado Viejo está ubicada debajo del cruce de avenida Colón y Rivera Indarte. Es considerada un museo de sitio, un espacio donde la arquitectura y su historia son los protagonistas esenciales. En el caso de la Cripta Jesuítica, su particular ubicación y las diferentes apariciones en la vida de los cordobeses, la hacen un espacio ameno e interesante para visitar.
El predio donde se construyó la Cripta formaba parte del Noviciado Jesuítico fundado en 1608. En un principio los jóvenes novicios tenían su sede en la Manzana Jesuítica y al quedar reducido dicho espacio, el Padre General de la Orden sugirió desde Roma que se construyera una casa con más habitaciones para los jóvenes menores a los 16 años.
Por cuestiones económicas, la obra se postergó hasta el ingreso a la Orden de Jesús de los hermanos Ignacio y Francisco Mujica, que donaron su propiedad en el año 1700 para ubicar el Noviciado. La casa fue trasformada y reacondicionada como sede del noviciado de los padres Jesuitas, quienes la ocuparon entre 1700 y 1713.
Las obras de adaptación de la casa de los Mujica fue realizada por el jesuita arquitecto Johann Krauss (1659-1714), quien para convertirla en noviciado y levantar una iglesia de grandes proporciones dedicada a San Ignacio de Loyola comenzó a construir la Cripta. Sin embargo, desde Roma, se ordenó detener la construcción y reconsiderar el traslado de los novicios a la manzana jesuítica.
Con la construcción suspendida el complejo de la Cripta fue transformado en casa de ejercicios espirituales para varones. Luego la deteriorada construcción fue entregada a los padres Betlemitas, quienes tenían a su cargo el cuidado y la atención del hospital San Roque en ese momento en construcción.
Una vez finalizado el nosocomio, los Betlemitas vendieron la propiedad de los Mujica en parcelas. La Cripta fue a manos de Don José Agustín Ferreira, quien junto con sus sucesores le dieron usos diferentes. Cuando en 1928 el intendente Emilio Olmos decidió ensanchar la calle Colón, aparecieron en la superficie de la acera las bóvedas de la antigua cripta, que fueron demolidas y rellenadas con escombros.
La Cripta fue re descubierta en 1989 por obreros que realizaban el zanjeo para el tendido subterráneo de cables telefónicos.

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