Ocurrió en San Francisco, mientras los uniformados realizaban operativos de control luego del cierre de locales bailables, observaron a un grupo de jóvenes ocasionando escándalos en la vía pública y que al pasar el patrullero les arrojaron piedras al mismo produciendo una abolladura en el techo.
Se logró identificar al joven que arrojó la piedra, quien al quererlo detener comenzó a increpar al personal actuante, arrojando golpes de puño y puntapiés contra el móvil policial. Finalmente fue detenido.
Más de veinte jóvenes intentaron liberar al detenido increpando al personal policial, arrojando golpes contra los uniformados y contra la movilidad, provocando la rotura de uno de los patrulleros. Esto desencadenó en otro detenido.