El último 3 de junio fue un día triste para los fanáticos del Juventus y también para Paulo Dybala. Por un lado, el equipo dirigido por Massimiliano Allegri perdió la final de la Champions League frente al Real Madrid. Y por el otro, 1.527 personas que seguían el partido en pantalla gigante resultaron heridas como consecuencia de una estampida provocada por una falsa alarma de bomba en la plaza San Carlo, en Turín.
Dybala siguió con preocupación lo que había sucedido con los hinchas. Y con el correr de las horas comenzó a enterarse de distintas historias. Pero hubo una que lo conmovió. La de Kelvin, un nene de apenas 7 años, fanático de la Juve y del argentino, y que había llegado ilusionado con pasar una noche mágica y terminó, en coma inducido, internado en el hospital Regina Margherita.
El cordobés, tras recibir la buena noticia de que su admirador estaba consciente y fuera de peligro, decidió darle una sorpresa. Se comunicó con el niño a través de una videollamada.
La charla, fue breve aunque emocionante. La Joya se disculpó por no haber ido a verlo en persona por estar en Singapur. Aunque al toque lo consoló al decirle que le había mandado una camiseta, de la Juve, firmada especialmente. Antes de cortar, el argentino le pidió a Kelvin que les hiciera caso a los médicos y le prometió que iban a encontrarse cuando regresara a Italia.
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