El estudio, publicado en la revista Plos One, encontró que las personas con problemas de uso de Internet (PIU, por sus siglas en inglés) mostraron síntomas de abstinencia física parecidos a los de la abstinencia por cannabis, alcohol y opiáceos cuando estaban desconectadas.
Casi 38% de los participantes dijo que pasaba menos de tres horas al día en línea; 38.9% informó haber pasado de tres a seis horas al día; 9% reportó pasar de seis a nueve horas al día en Internet; y 13.9% informó pasar más de nueve horas al día viendo la pantalla de su computador.
Luego sometieron a los participantes a un período de dos horas sin Internet, seguido de un período de 15 minutos en los que podían navegar en sus teléfonos. A los dos minutos de concluir la sesión, se midió la frecuencia cardíaca y la presión arterial de los participantes.
Los investigadores encontraron que los participantes con un PIU alto mostraron un «aumento mayor en la presión arterial sistólica y en la frecuencia cardíaca después de cerrar su sesión en Internet» en comparación con los participantes con un PIU bajo.
El estudio también analizó el estado psicológico de los participantes antes y después del período de uso de Internet y encontró que «quitarles la conexión a los que sacaron mayor puntuación de PIU, aumentó su estado de ansiedad y estado de ánimo negativo».
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