La inteligencia artificial va conquistando de a poco el mercado global del sexo, con revolucionarias tecnologías que, otorgan placer a los humanos.
Las muñecas están equipadas con sensores en todo el cuerpo, de forma tal que puedan responder cuando son tocadas, y a veces, la respuesta depende del rasgo de personalidad que se eligió para el robot sexual. La mayoría de estos humanoides tiene funciones de movilidad aunque aún ninguno camina; muchos cuentan además con sistemas de inteligencia artificial.
En el 2017 se presentará el robot denominado Harmony 2.0 , el prototipo más avanzado entre los suyos. Con un aspecto símil al de una estrella del porno, tiene un cuerpo y cerebro que funciona a través de una aplicación. Viene con una «memoria persistente» que le permite construir relaciones con sus dueños y recordar hechos y datos relacionados a ellos. Por ello, los diseñadores argumentan de que puede incluso enamorar al usuario.
La muñeca de silicona de aspecto humano habla con un acento escocés y puede ser programada con 18 diferentes rasgos de personalidad, incluyendo «tímida» y «sexual». Puede ser sumisa, cariñosa o fogosa. Cuenta con un esqueleto flexible y requiere alrededor de 80 horas de trabajo. El usuario tendrá la opción de elegir los rasgos físicos: podrá personalizar los genitales, elegir entre varias caras para su modelo, seleccionar el color de piel, entre otras opciones.
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