Molly Bair era una niña con orejas enormes, dientes separados, extremadamente delgada y alta, una apariencia muy extraña que hizo que sus compañeros del colegio la apodaran “niña rata” o “alien”. Molly aprendió a sobrevivir con el bullyng, pero no estaba dispuesta a cambiar solo porque a sus compañeros no les gustara su apariencia, así que siguió vistiendo con poleras, zapatillas, usando lentes, soportando las miradas despectivas y sonrisas burlonas.
Un día mientras caminaba por un centro comercial se topó con un hombre que le cambió la vida. ¿Quién era? Era un cazatalentos que trabajaba para la agencia The Society Management, cuando vio el estilo natural y la autenticidad de Molly supo que debía contratarla y hacerla caminar por más de una pasarela. Y así fue.
Hoy Molly tiene 17 años y es una de las modelos más cotizadas por Chanel, Dior y Prada. Se ha paseado por las principales capitales de la moda y siente que el modelaje le enseñó muchas más cosas que solo caminar con estilo.



