Llega a su final el «Todes»

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El uso del lenguaje inclusivo o no sexista ha desatado una polémica en los últimos tiempos. Por un lado, hay quienes defienden su adopción, y por otro hay quienes se oponen y lamentan cada vez que escuchan o leen un “todes”.
El pasado sábado una nota de Qué Pasa –titulada “¡Arriba les que luchan!»- dio cuenta de este fenómeno. En el marco de este artículo, El País Consultó a la Real Academia Española (RAE) para conocer su postura sobre este tema. Lo que sigue son las respuestas que la institución –a través de su Departamento de “Español al día”- brindó a las preguntas enviadas.
¿Cómo evalúa la RAE el uso de la “e”, la “x” y la “@”, en sustitución de la “a” o de la “o”?
El español solamente dispone de dos géneros para referirse a los seres animados: masculino o femenino. El género neutro solo aparece en algunos pocos casos, como los pronombres esto, eso, aquello, o las combinaciones del artículo o pronombre lo y un adjetivo, como lo bueno, lo malo, lo serio, etc. En general, las lenguas no disponen de una opción para referirse a todo tipo de realidad posible. No se dispone de un género específico para las personas transexuales o hermafroditas, por mencionar solo dos realidades. Por lo que respecta a los sustantivos inanimados, la adscripción a un género o a otro se halla sujeta a factores morfológicos, fonológicos o semánticos no siempre transparentes.
¿Es correcto decir “compañeras y compañeros”?
Aunque, gramaticalmente, no es incorrecto el uso de desdoblamientos (niñas y niños, vendedoras y vendedores, diputados y diputadas, alumnos y alumnas, todos y todas…), también es innecesario y poco recomendable, ya que en español, por economía lingüística, el masculino (niños, vendedores, diputados) es el género no marcado de la oposición, lo cual quiere decir que constituye el género inclusivo (se puede referir a grupos de varones o a grupos compuestos de mujeres y varones), mientras que el femenino es el género marcado, es decir, el género exclusivo (solo se refiere a mujeres y excluye, por tanto, a cualquier varón). Incluso en latín se registra el mismo uso (filii = conjunto de hijos e hijas, reges = rey y reina). Según algunos especialistas, en otras lenguas, como algunas indígenas, el género no marcado de la oposición (es decir, el inclusivo) es el femenino, mientras que en otras lenguas, como el turco, no existe la categoría gramatical de género.
¿Se está evaluando por parte de la RAE una revisación del lenguaje a raíz del uso por parte de algunos colectivos del lenguaje inclusivo?
Como puede ver, el género gramatical se relaciona con el sistema de cada lengua, de modo que no puede modificarse por decisión de unas personas, sino que todo el colectivo hispanohablante es el que impone un determinando uso. Además, note que, dado que el español tiene concordancia en los morfemas, habría que plantearse cómo deberían concordar todos los adjetivos, determinantes, pronombres, etc., de nuestra lengua si se adoptara de modo general el morfema e. Dicho cambio implicaría crear prácticamente otro idioma. Y algo similar tendría que ocurrir en otras lenguas.

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